Me desperté soñando contigo, ¡qué alborozo!
Retocé entre las sábanas, tremendo gozo,
Qué alegría, qué alboroto,
Otro perrito piloto.
Me desperté con el sabor azucarado
De algodones rosas pegajosos,
Y con lo fijo de tus ojos
Enganchado en mi hipotálamo.
Me desperté soñando contigo,
Me repantigué en la cama,
Como una muñeca enorme,
De feria,
Despelucá.
Una muñeca feriada, despeluchada y bribona,
Soñando con la tómbola del mundo,
Famosa:
Y otra, y otra, y otra muñeca chochona.
Dedicada a mi incansable Aningunsitio, antes de marcharme a hacer las Américas, porque me propuso el tema de la chochona. Espero le satisfaga ;)
"No hay religión más elevada que la verdad", Helena Petrovna Blavatsky dixit.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Aquel sueño en tierra extraña
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lunes, 16 de agosto de 2010
Un alto en el camino hacia América
No quiere esto decir que vaya a dejar de escribir, pero como a partir de ahora mi camino es incierto y lleno de quehaceres y obstáculos que habré de sortear, quería informar a mis lectores de que Madame Blavatsky se marcha a hacer las Américas.
Probablemente use esta plataforma para comunicarme con el exterior, u otra diferente... aún no está decidido, como muchas otras cosas de mi vida. ¿No es emocionante?
Besos y abrazos para todos y nos seguimos viendo... desde el otro lado del charco.
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Besos y abrazos para todos y nos seguimos viendo... desde el otro lado del charco.
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martes, 27 de julio de 2010
De lo que se come, se cría
Te has apostado todo lo que tienes
A que no me volveré de porcelana,
Porque me has visto fuerte y aguerrida,
Pero no te lo creas, desgraciado,
Me tienes rota como a una muñeca.
Te has jugado una ristra de incisivos
A que no me cubrirá piel de cebolla,
Porque me has visto dura y bien curtida.
Pero no te confundas, desdichado,
Que me traes descascarada como cal.
Y el juego no ha hecho más que comenzar,
Me llevas por caminos de martirio,
Traslúcida como el esmalte blanco,
Arisca como pellejito seco,
De esa cerámica que me conoces,
De esa bulba incompatible y perniciosa,
Que me hace sollozar a cataratas.
Si mi piel es tierna como esa cebolla:
Te guardo como cascos de matrioska,
Y me haces llorar por desfiladeros,
Y me picas adentro como orugas.
Si mi piel es fina como porcelana:
Me entras como infusión ardiente al cuerpo,
Me hierves la garganta como a un pollo,
Me haces expectorar sueños profundos.
Por respuesta te doy un ultimátum:
Termina con el juego, papanatas,
Acaba con mi vida, botarate,
Y pélame de un golpe, miserable,
Concluye con romperme ya, canalla.
A que no me volveré de porcelana,
Porque me has visto fuerte y aguerrida,
Pero no te lo creas, desgraciado,
Me tienes rota como a una muñeca.
Te has jugado una ristra de incisivos
A que no me cubrirá piel de cebolla,
Porque me has visto dura y bien curtida.
Pero no te confundas, desdichado,
Que me traes descascarada como cal.
Y el juego no ha hecho más que comenzar,
Me llevas por caminos de martirio,
Traslúcida como el esmalte blanco,
Arisca como pellejito seco,
De esa cerámica que me conoces,
De esa bulba incompatible y perniciosa,
Que me hace sollozar a cataratas.
Si mi piel es tierna como esa cebolla:
Te guardo como cascos de matrioska,
Y me haces llorar por desfiladeros,
Y me picas adentro como orugas.
Si mi piel es fina como porcelana:
Me entras como infusión ardiente al cuerpo,
Me hierves la garganta como a un pollo,
Me haces expectorar sueños profundos.
Por respuesta te doy un ultimátum:
Termina con el juego, papanatas,
Acaba con mi vida, botarate,
Y pélame de un golpe, miserable,
Concluye con romperme ya, canalla.
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jueves, 22 de julio de 2010
La poetisa amenaza a su amor con una sarta de poemas
Cuando termine de escribir sobre tú y yo,
No podrá conocerte ni tu padre,
(Que a mí no me respetan ya en mi casa)
Así que voy a abrirte la barriga
Para meterte piedras desparejas,
Voy a tirarte al mar, no al río,
Voy a cambiar el cuento por completo,
Voy a escribir la historia de tu hechizo.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo,
No va a quedar títere con cabeza,
Yo me habré condenado para siempre,
Te habré llevado al borde de la muerte:
Te habré matado cuatrocientas veces,
Porque es la única forma de que entiendas,
Bajo esta luna ardida a cadenita
Que te idolatro entera y enfermiza.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo,
Van a quedar aún cosas que decirte,
Pero he de quedármelas en el tintero,
Si vienen tiempos malos retomarte,
Y clavarte nuevamente los tachones
De esta herejía que yo te profeso.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo
Hablaré entonces sobre los demás,
No los conoceré, serán extraños,
Tal como antaño lo fuimos tú y yo,
Pero ha de funcionar, estoy segura,
He de narrar alguna vez lo de los otros.
No podrá conocerte ni tu padre,
(Que a mí no me respetan ya en mi casa)
Así que voy a abrirte la barriga
Para meterte piedras desparejas,
Voy a tirarte al mar, no al río,
Voy a cambiar el cuento por completo,
Voy a escribir la historia de tu hechizo.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo,
No va a quedar títere con cabeza,
Yo me habré condenado para siempre,
Te habré llevado al borde de la muerte:
Te habré matado cuatrocientas veces,
Porque es la única forma de que entiendas,
Bajo esta luna ardida a cadenita
Que te idolatro entera y enfermiza.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo,
Van a quedar aún cosas que decirte,
Pero he de quedármelas en el tintero,
Si vienen tiempos malos retomarte,
Y clavarte nuevamente los tachones
De esta herejía que yo te profeso.
Cuando termine de escribir sobre tú y yo
Hablaré entonces sobre los demás,
No los conoceré, serán extraños,
Tal como antaño lo fuimos tú y yo,
Pero ha de funcionar, estoy segura,
He de narrar alguna vez lo de los otros.
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martes, 20 de julio de 2010
La poetisa le cuenta a su amor por qué le escribe
Si no me cantaras todas las noches, cigarresco,
Y no me hubieses dado tantos pretéritos de tu vida,
Tal vez no me acuciara, tan salvaje,
Esta tiranía de escribirte a bocajarro,
Y de pasearte a todas horas por el techo helado
De mis alcobas de mimbre y de carrizo.
Porque es toda tu sustancia esclavitud,
Y me llevas de cabeza al vasallaje,
Como pánfila señora de su hidalgo,
Gentilmujer que nunca se pregunta
Cómo es que han hecho el aire transparente,
Y si el espíritu entra por la vista,
Cómo es que siempre y de repente,
Te encuentro madrugando ya sin ojos.
No me has dejado relatarte en recovecos
De esa piel que se disipa por los poros,
Y no he encontrado yo huecos mejores
Para dejarte anejos que en la boca,
Que no sabes el peligro que me acecha
Cuando intento impregnar de negra tinta
Los rincones blanquecinos de tus bozos,
O cómo he de aguantar, tan vacilante,
Que no me encuentres nunca anocheciendo
En esta sanguinaria y purgatoria
Enmienda de bilis desaborida.
Y no te dejaré saber qué escondo
En las graves arrugas de mi frente
Y nunca sabrás por qué te escribo
Y por qué yo nunca te lo digo,
Por qué guardo como absurdo secreto
Esta tripa desgajá que me destroza.
Y no me hubieses dado tantos pretéritos de tu vida,
Tal vez no me acuciara, tan salvaje,
Esta tiranía de escribirte a bocajarro,
Y de pasearte a todas horas por el techo helado
De mis alcobas de mimbre y de carrizo.
Porque es toda tu sustancia esclavitud,
Y me llevas de cabeza al vasallaje,
Como pánfila señora de su hidalgo,
Gentilmujer que nunca se pregunta
Cómo es que han hecho el aire transparente,
Y si el espíritu entra por la vista,
Cómo es que siempre y de repente,
Te encuentro madrugando ya sin ojos.
No me has dejado relatarte en recovecos
De esa piel que se disipa por los poros,
Y no he encontrado yo huecos mejores
Para dejarte anejos que en la boca,
Que no sabes el peligro que me acecha
Cuando intento impregnar de negra tinta
Los rincones blanquecinos de tus bozos,
O cómo he de aguantar, tan vacilante,
Que no me encuentres nunca anocheciendo
En esta sanguinaria y purgatoria
Enmienda de bilis desaborida.
Y no te dejaré saber qué escondo
En las graves arrugas de mi frente
Y nunca sabrás por qué te escribo
Y por qué yo nunca te lo digo,
Por qué guardo como absurdo secreto
Esta tripa desgajá que me destroza.
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martes, 6 de julio de 2010
Adamantium
No te he dejado pergeñar por un momento
El orden de mi médula espinosa
Porque eso corre de mi cuenta, torpe,
Porque es concisa la disposición
De mi osamenta,
Que es mi esqueleto de adamanto puro,
Es impertérrito este litio de mis huesos,
Y cuando me sacudes desde abajo
Recorre mi armazón un dolor lento.
No te he dejado estudiar
Con esa precisión
Astronómica
La dureza cascaresca de mi piel cuando me agitas,
Paquidérmica y disecatoria tez
Con la que me protejo de tu abrigo,
Con la que hago capullos y envolturas
Para zafarme a tiempo de tu córnea,
Para que no me mires tan quedito.
Pero sí te dejaré que me alimentes
Con esa libación de tus mohínes,
Con el maná que llueve de tu pelo,
Con el cebo intransferible de tus ojos,
Con el maíz que crece en tus pestañas.
Cuando hayas sido mi nodriza y amo
Dejaré que me remuevas tremedales,
Zarandeando mi columna vertebral,
Desarmando fortalezas en mi ombligo,
Y juro que no opondré resistencia.
El orden de mi médula espinosa
Porque eso corre de mi cuenta, torpe,
Porque es concisa la disposición
De mi osamenta,
Que es mi esqueleto de adamanto puro,
Es impertérrito este litio de mis huesos,
Y cuando me sacudes desde abajo
Recorre mi armazón un dolor lento.
No te he dejado estudiar
Con esa precisión
Astronómica
La dureza cascaresca de mi piel cuando me agitas,
Paquidérmica y disecatoria tez
Con la que me protejo de tu abrigo,
Con la que hago capullos y envolturas
Para zafarme a tiempo de tu córnea,
Para que no me mires tan quedito.
Pero sí te dejaré que me alimentes
Con esa libación de tus mohínes,
Con el maná que llueve de tu pelo,
Con el cebo intransferible de tus ojos,
Con el maíz que crece en tus pestañas.
Cuando hayas sido mi nodriza y amo
Dejaré que me remuevas tremedales,
Zarandeando mi columna vertebral,
Desarmando fortalezas en mi ombligo,
Y juro que no opondré resistencia.
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martes, 29 de junio de 2010
Mórbida
A veces soy un cetáceo,
ingente, orondo y azul,
ocupo todos los huecos,
soy un lastre de pescado,
y, solitaria, te trago.
Te tengo quieto en mi vientre,
en mis vísceras buceas,
pues yo soy una ballena
de muy amplias tragaderas.
ingente, orondo y azul,
ocupo todos los huecos,
soy un lastre de pescado,
y, solitaria, te trago.
Te tengo quieto en mi vientre,
en mis vísceras buceas,
pues yo soy una ballena
de muy amplias tragaderas.
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viernes, 18 de junio de 2010
Mujer unicornio
A Lopen ;)
Cuando me convierto en unicornio,
Frunzo el ceño,
Apunto recto,
Veo claro,
Bizqueando,
Enfilando.
Mi cuerno es del mejor marfil que te puedas imaginar.
Cuando me convierto en unicornio,
Soy una pelusa inquieta,
Blanca,
Suave,
Lúcida,
Como un fabuloso Platero en negativo,
Y te corro a cornadas.
Cuando me convierto en unicornio,
A veces me persiguen,
Furtivos,
Mercenarios,
Combatientes,
Cazadores,
Y me desnucan el aliento con un tiro.
Cuando me convierto en unicornio,
A veces sangro,
Por un disparo.
Quien lo desea
Bebe mi savia.
Estoy hecha de la misma sangre de plata que tú,
Cuando me convierto en unicornio.
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lunes, 14 de junio de 2010
"Las fugas de mis amigos" (Fragmento 2) de David Rodríguez Ibáñez
Este poema es una pieza que me ha dedicado mi amigo David, periodista de renombre, con motivo de mi inminente "fuga" a los Estados Juntitos. Me ha gustado mucho, me ha llegado al corazón y le he pedido si era posible compartirlo con vosotros, mis lectores. Ahí va:
La otra se va a tierras conquistadas
Por el español de bien
Dicen que no es país para viejos
Pero ella ya sabe lo que es traducir sueños en un santiamén
Buenas noches, que usted descanse y a poder ser sin roncar
Mis amigos saben inglés, yo lo quiero conocer
Mis conocidos tienen pareja, yo la quiero poseer
Mis vecinos chillan por la ventana, pero yo quiero volar
No con una escoba de bruja, sino sólo con la sabiduría de una] tesis doctoral
Lejos quedan y largos parecen cuatro años
En los que puedes volver o quedarte en un nido de placer
Traer al mundo hijos, ver lost en el sofá con un barbudo
O regresar, creyendo que todo estará igual
Pero tu mochila y tu pelo habrán dejado huella
Si vuelves con la cabeza, esté alta o baja
Las pisers dirán dejen paso que acaba de llegar
Si echas raíces en un árbol sin caducidad,
Vivirás en una novela de Paul Auster
Casi toda la eternidad.
¡Gracias David!
La otra se va a tierras conquistadas
Por el español de bien
Dicen que no es país para viejos
Pero ella ya sabe lo que es traducir sueños en un santiamén
Buenas noches, que usted descanse y a poder ser sin roncar
Mis amigos saben inglés, yo lo quiero conocer
Mis conocidos tienen pareja, yo la quiero poseer
Mis vecinos chillan por la ventana, pero yo quiero volar
No con una escoba de bruja, sino sólo con la sabiduría de una] tesis doctoral
Lejos quedan y largos parecen cuatro años
En los que puedes volver o quedarte en un nido de placer
Traer al mundo hijos, ver lost en el sofá con un barbudo
O regresar, creyendo que todo estará igual
Pero tu mochila y tu pelo habrán dejado huella
Si vuelves con la cabeza, esté alta o baja
Las pisers dirán dejen paso que acaba de llegar
Si echas raíces en un árbol sin caducidad,
Vivirás en una novela de Paul Auster
Casi toda la eternidad.
¡Gracias David!
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Matadero
He sido yo quien te ha abierto en canal,
Todas las venas de tu variopinta carne,
He sido cuajadora de tu sangre,
No me he movido un ápice de aquí,
Oficiando las membranas de tu cuerpo,
(Como un muñón inmenso y desmedido)
Que quiero dividir con metonimia,
Llamándote como protuberancia,
Como un pedazo o trozo de chuleta,
Pescuezo, codillo, pernil o falda,
Que con tu libra y que con mi navaja,
Tus ojos de carnero, mi señuelo,
Podemos armar sacrificio obsceno.
He sido yo la que escogió tus dedos,
Desjarretándolos como carnaza,
Quien puso uno en los labios, dentelladas,
Y se hizo este silencio escandinavo,
Que nos molesta por ser ordinario,
Pues el sigilo de tus ojos es completo,
Me basta la mudez de tu mirada,
Me sobra con tus ósculos, borrego,
Toscos como un recóndito bolero.
Y nadie más ha conseguido fragmentar
Los añicos en que mutan tus pestañas,
Cuando el ciclón de vellos me arrecía,
En madrugadas frías de tus cuencas,
Y me quedaba sola, estremecida,
Mecida, pájaro, sobrecogida.
He sido siempre quien despedazaba
Los cuartos más orondos de tu ombligo,
Quien, cursi, se arrimaba a tu meollo,
Con esa fuerza innata del contigo;
¡Quien te miró colérica a los ojos!
Quien ha descuartizado los cogollos
De tu insólito entramado de pantanos,
De tus emanaciones de nobleza,
De mi tristeza estática a raudales.
Y no es que me haya propuesto comerte,
Porque eres un cordero degollado,
Porque tus ojos son como añoranza,
Me irreconozco en ellos sordamente,
No me reflejan nunca esos espejos,
Nunca me tiras consciente los tejos,
Me aburro de afilar mis mil cuchillos.
De todo tengo mil, como a millares,
Y de tu carne quiero, pues, lo mismo.
Que he sido yo, que te lo digo,
La que amputó tus muslos de adamante,
La que te convirtió en cacho de carne
Con ojos,
Con esos ojos.
Todas las venas de tu variopinta carne,
He sido cuajadora de tu sangre,
No me he movido un ápice de aquí,
Oficiando las membranas de tu cuerpo,
(Como un muñón inmenso y desmedido)
Que quiero dividir con metonimia,
Llamándote como protuberancia,
Como un pedazo o trozo de chuleta,
Pescuezo, codillo, pernil o falda,
Que con tu libra y que con mi navaja,
Tus ojos de carnero, mi señuelo,
Podemos armar sacrificio obsceno.
He sido yo la que escogió tus dedos,
Desjarretándolos como carnaza,
Quien puso uno en los labios, dentelladas,
Y se hizo este silencio escandinavo,
Que nos molesta por ser ordinario,
Pues el sigilo de tus ojos es completo,
Me basta la mudez de tu mirada,
Me sobra con tus ósculos, borrego,
Toscos como un recóndito bolero.
Y nadie más ha conseguido fragmentar
Los añicos en que mutan tus pestañas,
Cuando el ciclón de vellos me arrecía,
En madrugadas frías de tus cuencas,
Y me quedaba sola, estremecida,
Mecida, pájaro, sobrecogida.
He sido siempre quien despedazaba
Los cuartos más orondos de tu ombligo,
Quien, cursi, se arrimaba a tu meollo,
Con esa fuerza innata del contigo;
¡Quien te miró colérica a los ojos!
Quien ha descuartizado los cogollos
De tu insólito entramado de pantanos,
De tus emanaciones de nobleza,
De mi tristeza estática a raudales.
Y no es que me haya propuesto comerte,
Porque eres un cordero degollado,
Porque tus ojos son como añoranza,
Me irreconozco en ellos sordamente,
No me reflejan nunca esos espejos,
Nunca me tiras consciente los tejos,
Me aburro de afilar mis mil cuchillos.
De todo tengo mil, como a millares,
Y de tu carne quiero, pues, lo mismo.
Que he sido yo, que te lo digo,
La que amputó tus muslos de adamante,
La que te convirtió en cacho de carne
Con ojos,
Con esos ojos.
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lunes, 7 de junio de 2010
Hecha un basilisco
Para mi lengua bífida no han bastado
Ni una sola de tus arterias,
Ni uno sólo de los engranajes blandos
Que configuran el delicado sistema
De tu respiración,
De las contracciones de tu pecho,
De los vasos fragiloides
Que recorren el tejido de tu organismo
Y del eje que te sujeta en pie.
Y no ha podido ella emponzoñar
Ni una sola de las gotas de tu sangre,
Y es que he perdido más de tropecientos dientes,
Buscándote ciega de mordeduras,
Mordiéndote todas las hendiduras,
Hendiéndote incisivo en la garganta,
Gargareando falsas ambrosías
Que me imagino cuando estoy despierta,
Cuando la soledad me acecha enhiesta.
Mi lengua bífida de dos espigas
De víbora se vuelve, repentina,
Cuando te encuentra en el desierto solo,
Y ni todo el veneno de esta aguja,
Puede hacerte serpentearme el alma
Con ese afán de flauta que yo imploro.
Ni una sola de tus arterias,
Ni uno sólo de los engranajes blandos
Que configuran el delicado sistema
De tu respiración,
De las contracciones de tu pecho,
De los vasos fragiloides
Que recorren el tejido de tu organismo
Y del eje que te sujeta en pie.
Y no ha podido ella emponzoñar
Ni una sola de las gotas de tu sangre,
Y es que he perdido más de tropecientos dientes,
Buscándote ciega de mordeduras,
Mordiéndote todas las hendiduras,
Hendiéndote incisivo en la garganta,
Gargareando falsas ambrosías
Que me imagino cuando estoy despierta,
Cuando la soledad me acecha enhiesta.
Mi lengua bífida de dos espigas
De víbora se vuelve, repentina,
Cuando te encuentra en el desierto solo,
Y ni todo el veneno de esta aguja,
Puede hacerte serpentearme el alma
Con ese afán de flauta que yo imploro.
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viernes, 28 de mayo de 2010
Garrote vil
Que a veces, que por la noche,
Viene un silencio de herrumbre,
Que ya me empapa el abdomen
De savia y caldo de lumbre,
Viene a ponerme en adobe,
A mojarme en salsedumbre,
A ese silencio, que torne,
Mi inquietud en mansedumbre
Le pido, que no me arroje
A las aguas de salumbre,
Que la herida me carcome,
Aguijón y reciedumbre,
Le digo que no me azote,
Que no me aplique fustumbre,
Pues pensar en tu garrote
Vil, me deja en soledumbre,
Y entonces ni mil convoyes,
Pueden hacer que vislumbre,
Ni que me muestre concorde,
Ni que abrace dulcedumbre,
Pensando en tus dos crisoles,
Ni que me dé pesadumbre
De estar sola y en desorden,
Ni que pierda la costumbre
De hacerme apaños discordes,
Siempre con la incertidumbre
De que me hayas de comer,
Pues tu cauta descostumbre,
Pues tu mentecancia enorme
No dejan que te deslumbre,
Que te descubra el escote,
Que me entregue a la quejumbre,
Y vivo con los faldones
Bañados en la cazumbre
Que me mana por fluxiones,
De pensar en muchedumbre,
En tu vigor de bisonte,
Pues pronto la podredumbre,
Desperdiciado y tan joven,
Te alcanzará en un relumbre.
Deja que me desherrumbre.
Viene un silencio de herrumbre,
Que ya me empapa el abdomen
De savia y caldo de lumbre,
Viene a ponerme en adobe,
A mojarme en salsedumbre,
A ese silencio, que torne,
Mi inquietud en mansedumbre
Le pido, que no me arroje
A las aguas de salumbre,
Que la herida me carcome,
Aguijón y reciedumbre,
Le digo que no me azote,
Que no me aplique fustumbre,
Pues pensar en tu garrote
Vil, me deja en soledumbre,
Y entonces ni mil convoyes,
Pueden hacer que vislumbre,
Ni que me muestre concorde,
Ni que abrace dulcedumbre,
Pensando en tus dos crisoles,
Ni que me dé pesadumbre
De estar sola y en desorden,
Ni que pierda la costumbre
De hacerme apaños discordes,
Siempre con la incertidumbre
De que me hayas de comer,
Pues tu cauta descostumbre,
Pues tu mentecancia enorme
No dejan que te deslumbre,
Que te descubra el escote,
Que me entregue a la quejumbre,
Y vivo con los faldones
Bañados en la cazumbre
Que me mana por fluxiones,
De pensar en muchedumbre,
En tu vigor de bisonte,
Pues pronto la podredumbre,
Desperdiciado y tan joven,
Te alcanzará en un relumbre.
Deja que me desherrumbre.
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lunes, 17 de mayo de 2010
Amor efable, inconfesable 4
No sabes de lo insurgente,
De mi falda adoleciente,
De mi nimbo arborescente,
Mi tranquilidad aparente,
Mi epidermis adherente,
Mi vocablo balbuciente,
De mi soledad consciente,
De mi dedo convergente,
No sabes de lo carente.
Ni mi alma concupiscente,
De mi olfato delincuente,
De mi baba corroyente,
Mi cerebelo demente,
Mi tubérculo evidente,
Mi córnea clarividente,
De mi apéndice creciente,
De mi asadura candente,
Ni mi sombra contundente.
No has computado lo ardiente,
De mi barriga doliente,
De mi dominio apetente,
Mi estómago complaciente,
Mi abdomen circunferente,
Mi tragadera exigente,
De mi bulbo consistente,
De mi raíz bienoliente,
No has computado lo ausente.
Y no te has puesto al corriente,
De que cada aparecida,
De que toda sucedida,
Te provoco un accidente,
Te transfiguro en cociente,
Te degusto lo elocuente,
De que toda acaecida,
De que cada arremetida,
Te devuelve a tu presente.
Ni de que eres inclemente,
Ni de que eres astringente,
Ni de que eres convincente
Ni que eres desobediente,
Ni que eres indiferente,
Ni que eres evanescente,
Ni de que eres ascendiente,
Ni de que eres atrayente,
Ni de que eres eminente,
Ni de que eres mi aliciente.
No te embriagas por completo,
Si no bebes mi aguardiente.
De mi falda adoleciente,
De mi nimbo arborescente,
Mi tranquilidad aparente,
Mi epidermis adherente,
Mi vocablo balbuciente,
De mi soledad consciente,
De mi dedo convergente,
No sabes de lo carente.
Ni mi alma concupiscente,
De mi olfato delincuente,
De mi baba corroyente,
Mi cerebelo demente,
Mi tubérculo evidente,
Mi córnea clarividente,
De mi apéndice creciente,
De mi asadura candente,
Ni mi sombra contundente.
No has computado lo ardiente,
De mi barriga doliente,
De mi dominio apetente,
Mi estómago complaciente,
Mi abdomen circunferente,
Mi tragadera exigente,
De mi bulbo consistente,
De mi raíz bienoliente,
No has computado lo ausente.
Y no te has puesto al corriente,
De que cada aparecida,
De que toda sucedida,
Te provoco un accidente,
Te transfiguro en cociente,
Te degusto lo elocuente,
De que toda acaecida,
De que cada arremetida,
Te devuelve a tu presente.
Ni de que eres inclemente,
Ni de que eres astringente,
Ni de que eres convincente
Ni que eres desobediente,
Ni que eres indiferente,
Ni que eres evanescente,
Ni de que eres ascendiente,
Ni de que eres atrayente,
Ni de que eres eminente,
Ni de que eres mi aliciente.
No te embriagas por completo,
Si no bebes mi aguardiente.
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jueves, 13 de mayo de 2010
Amor borracho III
Por suerte tu azoospermia,
Nos da tregua y golosina,
Después tu embriaguez congénita
Junto con tu hambre intestina,
Me lleva a la incontinencia,
Y no existe libertina,
Que se meta en controversia
Más que yo, luciferina,
Que abrace la decadencia
La noche, el alcohol, lupina,
Putesca soy, y epidérmica,
Como zorra hada madrina.
Nos da tregua y golosina,
Después tu embriaguez congénita
Junto con tu hambre intestina,
Me lleva a la incontinencia,
Y no existe libertina,
Que se meta en controversia
Más que yo, luciferina,
Que abrace la decadencia
La noche, el alcohol, lupina,
Putesca soy, y epidérmica,
Como zorra hada madrina.
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Las obsesiones
martes, 11 de mayo de 2010
Amor borracho II
Y hablo con efervescencia,
Plata, mi tráquea argentina,
Que farfulla aristotelias
Con brillantez coralina,
Y que sume toda arteria,
En baño de degollina,
Y que mi charla babélica,
Te la pone adamantina,
Y ya entonces, maquiavélica,
Yo te absorbo intrauterina,
Me lamento de bohemia,
Y quedo de lo más fina.
Plata, mi tráquea argentina,
Que farfulla aristotelias
Con brillantez coralina,
Y que sume toda arteria,
En baño de degollina,
Y que mi charla babélica,
Te la pone adamantina,
Y ya entonces, maquiavélica,
Yo te absorbo intrauterina,
Me lamento de bohemia,
Y quedo de lo más fina.
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viernes, 7 de mayo de 2010
Amor borracho I
Que es que yo cuando estoy ebria,
No es, mi amor, de trementina,
Que a mí lo de ser abstemia,
Me provoca una llantina,
De lágrimas afluencia,
Muchedumbre de toxina,
Y te quiero con amnesia:
No recuerdo medicina
Que me produzca analgesia
Con la intensidad asesina,
De este espíritu, apariencia,
De esta fuerza tan bovina.
No es, mi amor, de trementina,
Que a mí lo de ser abstemia,
Me provoca una llantina,
De lágrimas afluencia,
Muchedumbre de toxina,
Y te quiero con amnesia:
No recuerdo medicina
Que me produzca analgesia
Con la intensidad asesina,
De este espíritu, apariencia,
De esta fuerza tan bovina.
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lunes, 3 de mayo de 2010
A un amor ebrio de agua de los floreros
Juro que mañana renuncio, Vicio,
Te dejo con un palmo de narices,
Ya no hará más falta que me agudices
Sentido alguno, ya no me desquicio.
Ya nunca más me sacarás de quicio,
No me verás rondando meretrices,
Rescataré mi vida, ¡directrices!
Sin miedo de acabar en un hospicio.
¡Oh! Huérfano de ti saldré adelante,
Pues no eres más que espíritu, ajado,
Me das una resaca impresionante.
Me desmantelas y, anonadado,
Ya solo caigo, fulminado amante,
Ante este amor tajado amortajado.
Este es uno de los primeros sonetos que escribí. El tema me lo sugirió Aningunsitio, con su juego de palabras "Amor tajado, amortajado". Lo recupero aquí, con la nostalgia etílica del fin de semana.
Te dejo con un palmo de narices,
Ya no hará más falta que me agudices
Sentido alguno, ya no me desquicio.
Ya nunca más me sacarás de quicio,
No me verás rondando meretrices,
Rescataré mi vida, ¡directrices!
Sin miedo de acabar en un hospicio.
¡Oh! Huérfano de ti saldré adelante,
Pues no eres más que espíritu, ajado,
Me das una resaca impresionante.
Me desmantelas y, anonadado,
Ya solo caigo, fulminado amante,
Ante este amor tajado amortajado.
Este es uno de los primeros sonetos que escribí. El tema me lo sugirió Aningunsitio, con su juego de palabras "Amor tajado, amortajado". Lo recupero aquí, con la nostalgia etílica del fin de semana.
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martes, 27 de abril de 2010
Amor efable, inconfesable 3
Este poema es la tercera parte del poema que presenté para el tema de Lo Inefable, en Esquince (aquí) , y en mi propio blog (segunda parte). Espero que os guste.
Si observaras lo abatible,
De mi cólera terrible
De mi furia irreprimible,
Mi corazón afligible,
Mi hálito irremisible,
Mi cabellera intangible,
De mi vientre inamovible
De mi humor intransfusible,
Si observaras lo vencible.
Ni mi dolor invisible,
De mi cabeza inteñible,
De mi oreja insumergible,
Mi cutis indefinible,
Mi lamida impredecible,
Mi caninez irrompible,
De mi talento inservible,
De mi lenguaje ilegible,
Ni tu esencia corrosible.
No has reparado en lo horrible,
De mi congoja vertible,
De mi angustia irreversible,
Mi contorno reseguible
Mi sujeto irrebatible
Mi predicado imposible,
De mi tristeza risible,
De mi tez fotosensible,
No has reparado en lo hundible.
Y es que no te has ni enterado,
De que cada clareada,
De que toda despuntada,
Te estrecho el cerco imbatible,
Te transformo en invendible,
Te trago lo putrescible,
De que toda acorazada,
De que cada acordonada,
Te recuerda lo ultimado.
Ni de que eres traducible,
Ni de que eres digestible,
Ni de que eres persuasible,
Ni que eres incombustible,
Ni que eres incombatible,
Ni que eres indestructible,
Ni de que eres componible,
Ni de que eres comprimible,
Ni de que eres esgrimible,
Ni de que me noto hendible.
No me comprendes del todo,
Si no me entrego escindible.
Si observaras lo abatible,
De mi cólera terrible
De mi furia irreprimible,
Mi corazón afligible,
Mi hálito irremisible,
Mi cabellera intangible,
De mi vientre inamovible
De mi humor intransfusible,
Si observaras lo vencible.
Ni mi dolor invisible,
De mi cabeza inteñible,
De mi oreja insumergible,
Mi cutis indefinible,
Mi lamida impredecible,
Mi caninez irrompible,
De mi talento inservible,
De mi lenguaje ilegible,
Ni tu esencia corrosible.
No has reparado en lo horrible,
De mi congoja vertible,
De mi angustia irreversible,
Mi contorno reseguible
Mi sujeto irrebatible
Mi predicado imposible,
De mi tristeza risible,
De mi tez fotosensible,
No has reparado en lo hundible.
Y es que no te has ni enterado,
De que cada clareada,
De que toda despuntada,
Te estrecho el cerco imbatible,
Te transformo en invendible,
Te trago lo putrescible,
De que toda acorazada,
De que cada acordonada,
Te recuerda lo ultimado.
Ni de que eres traducible,
Ni de que eres digestible,
Ni de que eres persuasible,
Ni que eres incombustible,
Ni que eres incombatible,
Ni que eres indestructible,
Ni de que eres componible,
Ni de que eres comprimible,
Ni de que eres esgrimible,
Ni de que me noto hendible.
No me comprendes del todo,
Si no me entrego escindible.
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martes, 20 de abril de 2010
Amor efable, inconfesable 2
Este poema es la segunda parte del poema que presenté para el tema de Lo Inefable, en Esquince (aquí), espero que os guste.
Si supieras lo aberrante,
De mi desalmado aguante,
De mi voz altisonante,
Mi alegría delirante,
Mi carácter alternante,
Mi pellejo deslumbrante
De mi expresión vacilante,
De mi medusa urticante,
Si supieras lo turbante.
Ni mi vaho trepidante,
De mi regazo ultrajante,
De mi aliento transhumante,
Mi vilipendia triunfante
Mi maldad predominante,
Mi crueldad pivotante,
De mi dicción petulante,
De mi palabra oscilante,
Ni tu jadeo inquietante.
No has notado lo incitante,
De mi pulpa palpitante,
De mi médula humeante
Mi víscera horripilante,
Mi diafragma hilarante
Mi cadera helenizante
De mi órgano gestante,
De mi grupa galopante,
No has notado lo fragante.
Y no te has ni percatado,
De que cada amanecida,
De que toda anochecida,
Te sitio el muro epatante,
Te transmuto en emigrante
Te bebo lo emulsionante,
De que toda acontecida,
De que cada acometida,
Te acerca a tu antepasado.
Ni de que eres enervante
Ni de que eres embargante,
Ni de que eres fulminante,
Ni que eres desoxidante,
Ni que eres deshidratante.
Ni que eres cuadrupedante,
Ni de que eres culminante,
Ni de que eres irritante,
Ni de que eres confortante
Ni de que me siento errante.
No me sabes de bien cierto,
Si no pules mi diamante.
Si supieras lo aberrante,
De mi desalmado aguante,
De mi voz altisonante,
Mi alegría delirante,
Mi carácter alternante,
Mi pellejo deslumbrante
De mi expresión vacilante,
De mi medusa urticante,
Si supieras lo turbante.
Ni mi vaho trepidante,
De mi regazo ultrajante,
De mi aliento transhumante,
Mi vilipendia triunfante
Mi maldad predominante,
Mi crueldad pivotante,
De mi dicción petulante,
De mi palabra oscilante,
Ni tu jadeo inquietante.
No has notado lo incitante,
De mi pulpa palpitante,
De mi médula humeante
Mi víscera horripilante,
Mi diafragma hilarante
Mi cadera helenizante
De mi órgano gestante,
De mi grupa galopante,
No has notado lo fragante.
Y no te has ni percatado,
De que cada amanecida,
De que toda anochecida,
Te sitio el muro epatante,
Te transmuto en emigrante
Te bebo lo emulsionante,
De que toda acontecida,
De que cada acometida,
Te acerca a tu antepasado.
Ni de que eres enervante
Ni de que eres embargante,
Ni de que eres fulminante,
Ni que eres desoxidante,
Ni que eres deshidratante.
Ni que eres cuadrupedante,
Ni de que eres culminante,
Ni de que eres irritante,
Ni de que eres confortante
Ni de que me siento errante.
No me sabes de bien cierto,
Si no pules mi diamante.
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viernes, 16 de abril de 2010
El soneto de Jack el Destripador, versión remasterizada
De nuevo, gracias a la colaboración de mi amigo Arnau Pastor, hoy el soneto de Jack el Destripador también está ilustrado. He de decir que es el primer soneto que me ilustró, pero lo he publicado más tarde.
Si recordáis, el soneto decía así:
Charcutero, matador y perverso,
Que induces a las mozas a modorra,
Persigues solamente a la más zorra,
Abriéndole en canal su cuello terso,
Desde el infierno escribes, tan adverso,
Te buscas, con Scotland Yard, camorra,
Tornando todo órgano en chistorra,
Cuajando sangre del corte transverso.
Dices que preferías ir por partes,
De parte a parte, sí, como el espejo,
Rajas a damas con tus malas artes,
¡Vaya una zafia forma de cortejo!
¿Así buscas esposa para un martes?
Pues, carnicero, no te lo aconsejo.
La ilustración "hace" así:
Si recordáis, el soneto decía así:
Charcutero, matador y perverso,
Que induces a las mozas a modorra,
Persigues solamente a la más zorra,
Abriéndole en canal su cuello terso,
Desde el infierno escribes, tan adverso,
Te buscas, con Scotland Yard, camorra,
Tornando todo órgano en chistorra,
Cuajando sangre del corte transverso.
Dices que preferías ir por partes,
De parte a parte, sí, como el espejo,
Rajas a damas con tus malas artes,
¡Vaya una zafia forma de cortejo!
¿Así buscas esposa para un martes?
Pues, carnicero, no te lo aconsejo.
La ilustración "hace" así:
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