Querrías llevar un casco para proteger tus emociones
Y así no derrochar más cráneo en las calzadas,
Y así aumentar tu masa encefálica
Y pintarla de otros tonos,
(No de gris)
Pues la materia grisácea se te vuelve a veces negra.
El quinto elemento de tu testa es alabastro,
Y tú querrías que el color no fuera blanco,
Y así acabar de un golpe con el martilleo de tus sienes,
Con el cocoteo de los picos y espolones,
Con esa lucha absurda, gallinácea y desmedida.
Quieres tratarme bien,
Y acaricias con tus manos el último reducto de mi piel mineral
Que aún no ha sufrido fustigado por la vara,
Y piensas remordido que es pequeño,
Lo ves como un retal mal ensartado,
Mal hilvanado,
Mal pespuntado,
Mal recortado,
Pero es que mi dermis toda está hecha de carrara,
Eso no lo tuviste en cuenta.
¿No te dije que mi esqueleto es de adamanto puro,
Alguna de esas noches peregrinas?
Pues soy calcárea,
Stone and bone,
Soy de caliza.
Soy de antracita y zirconita,
Soy de arenisca y de cuarcita y de granito.
Mis huesos son de piedra, oraculares,
En ellos ya te he escrito mil verdades.
You wanted to treat me right
And I believe you.
And you treated me so rightQue no me voy. Me quedo.
Para secarte la frente,
Para contar tus pastillas,
Ahuyentar tus pesadillas.
Tus ojos son tan oscuros como un sumidero por donde se escurren
Mi entretela de perra,
La cera de mis párpados,
Y la pus de mis heridas.
Because you make me suffer,
“you make me stutter,
Stunt driver,
Pizza scooper,
Tall buildings,
Stutter”.
In your own words, once.
"No hay religión más elevada que la verdad", Helena Petrovna Blavatsky dixit.
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domingo, 12 de febrero de 2012
You wanted to treat me right
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martes, 21 de diciembre de 2010
Esquinzadas: La Trilogía de Nueva Yonki
Antiséptico de la poetisa
Para concederte deseo tras deseo,
(Aunque todo te concedo a ti)
No has tenido que dibujarme demasiados contornos
Con la yema de tus dedos:
Ha sido suficiente con emborracharme.
Suficiente con darme de ese licor,
Que te brota directo de la boca,
Como sapos y culebras,
Cual brujística alcahueta,
Cual nodriza purulenta,
Como aguador bacteriano,
Me has llenado la asadura,
De un veneno de tunante.
Y me has descubierto el pecho,
Saltado la piel a tiras
Con el azote crüel
De esa botella (so drunk!)
Que guardas para escanciar
Los recodos destilados
De tu corazón de lija,
Con tu burbon de menganos,
Tu brebaje de fulanas,
Pócima de muladar.
Ya no me creo al dolor,
Cuando me mojas los labios,
Con esa tontuna esencia
Que me alquitrana las tripas,
Y que me anestesia el alma,
Y que me distrae la sangre
Like today there’s no tomorrow,
Y que me impide entintar,
Las plumas, transpiraciones,
En el sumidero etéreo
De mi entretela de perra.
***
High
Tú sabes cómo anegar los rincones más apátridos de mí,
Y sabes cómo hacer llegar el río al mar,
Y cómo hacer para que no llueva en las noches de verano,
Tienes ese secreto.
Eres mitológico y eterno,
Y te tengo miedo.
Porque sabes cosas que me erizan la piel,
Sabes cosas que hacen estremecer al mundo,
Eres un sabio indocto, que me trae de cabeza,
Me acelera el pulso,
Me merma,
Me tranquiliza,
Sabes cómo inundar de humo de voluta el pulmón más pequeño de mi pecho,
Atosigas y me aturdes,
Con esa nostalgia que me sé,
Del vientre de mi madre.
Placéntica, me embebo en tu mirada,
Y floto entre unos nenúfares raros,
Que están hechos de humo,
Y por ser humo desfallecen.
No sabes nada de todo lo que me guardo
Por no decirte que me enajenas,
Me enajenas,
Y sólo puedo entornar los ojos,
Y salirme de esta vorágine lentísima
Que me atasca el nublo,
Intentar salirme.
No eres ni la mitad de hombre que me pensaba,
Eres sólo humo, eres sólo una oscura columna
Que se eleva de lo que ya es cenizas.
Los vestigios de mi lengua,
Carne achicharrada que se quema
En todas las hogueras del mundo.
Pero te amo, porro, te amo.
***
Voy de setas
Jamás he podido penetrar la dura piel
De que está hecha tu carrocería,
Dragón inmenso,
Alado y boquinegro.
Tu dermis de diamante
Es una de las pocas cosas que mis ojos no pueden barrenar.
Porque mis ojos son como dos escarpias negras y protuberantes
Que taladran todo lo que ven,
Y te veo a ti,
Dragón descomunal y verde,
Y eres un aspersor de fuego ronco,
Que no alcanzo a trepanar con mi mirada.
Eres como una luna abrumadora y vasta,
Mis ojos no saben a qué atenerse
Cuando en el lodazal de tus cuencas amarillas
Intentan no anegarse, lagrimales,
En esa insípida sustancia que expectoras,
Y tratan de perforarte sin victoria.
Dragón gigante, regio y extremado,
Tu tez es demasiado persistente,
Si intento alguna vez calarte hondo,
Me encuentro al final dándome de bruces,
Como un torpe muñeco del destino,
Como parejas tuertas de ojos tristes.
***
Para concederte deseo tras deseo,
(Aunque todo te concedo a ti)
No has tenido que dibujarme demasiados contornos
Con la yema de tus dedos:
Ha sido suficiente con emborracharme.
Suficiente con darme de ese licor,
Que te brota directo de la boca,
Como sapos y culebras,
Cual brujística alcahueta,
Cual nodriza purulenta,
Como aguador bacteriano,
Me has llenado la asadura,
De un veneno de tunante.
Y me has descubierto el pecho,
Saltado la piel a tiras
Con el azote crüel
De esa botella (so drunk!)
Que guardas para escanciar
Los recodos destilados
De tu corazón de lija,
Con tu burbon de menganos,
Tu brebaje de fulanas,
Pócima de muladar.
Ya no me creo al dolor,
Cuando me mojas los labios,
Con esa tontuna esencia
Que me alquitrana las tripas,
Y que me anestesia el alma,
Y que me distrae la sangre
Like today there’s no tomorrow,
Y que me impide entintar,
Las plumas, transpiraciones,
En el sumidero etéreo
De mi entretela de perra.
***
High
Tú sabes cómo anegar los rincones más apátridos de mí,
Y sabes cómo hacer llegar el río al mar,
Y cómo hacer para que no llueva en las noches de verano,
Tienes ese secreto.
Eres mitológico y eterno,
Y te tengo miedo.
Porque sabes cosas que me erizan la piel,
Sabes cosas que hacen estremecer al mundo,
Eres un sabio indocto, que me trae de cabeza,
Me acelera el pulso,
Me merma,
Me tranquiliza,
Sabes cómo inundar de humo de voluta el pulmón más pequeño de mi pecho,
Atosigas y me aturdes,
Con esa nostalgia que me sé,
Del vientre de mi madre.
Placéntica, me embebo en tu mirada,
Y floto entre unos nenúfares raros,
Que están hechos de humo,
Y por ser humo desfallecen.
No sabes nada de todo lo que me guardo
Por no decirte que me enajenas,
Me enajenas,
Y sólo puedo entornar los ojos,
Y salirme de esta vorágine lentísima
Que me atasca el nublo,
Intentar salirme.
No eres ni la mitad de hombre que me pensaba,
Eres sólo humo, eres sólo una oscura columna
Que se eleva de lo que ya es cenizas.
Los vestigios de mi lengua,
Carne achicharrada que se quema
En todas las hogueras del mundo.
Pero te amo, porro, te amo.
***
Voy de setas
Jamás he podido penetrar la dura piel
De que está hecha tu carrocería,
Dragón inmenso,
Alado y boquinegro.
Tu dermis de diamante
Es una de las pocas cosas que mis ojos no pueden barrenar.
Porque mis ojos son como dos escarpias negras y protuberantes
Que taladran todo lo que ven,
Y te veo a ti,
Dragón descomunal y verde,
Y eres un aspersor de fuego ronco,
Que no alcanzo a trepanar con mi mirada.
Eres como una luna abrumadora y vasta,
Mis ojos no saben a qué atenerse
Cuando en el lodazal de tus cuencas amarillas
Intentan no anegarse, lagrimales,
En esa insípida sustancia que expectoras,
Y tratan de perforarte sin victoria.
Dragón gigante, regio y extremado,
Tu tez es demasiado persistente,
Si intento alguna vez calarte hondo,
Me encuentro al final dándome de bruces,
Como un torpe muñeco del destino,
Como parejas tuertas de ojos tristes.
***
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sábado, 11 de diciembre de 2010
Un secreto
Por las noches, esta noche,
No te ha examinado nadie,
No te han visto el amasijo,
Ni perseguido el dolor
De tu mortecina espina,
De tu médula de astilla,
No se saben tu escondrijo,
Para el cárdeno guisante
De mi cama sin fisuras,
De tu innombrable saeta.
Ni conocen aspirina,
Ni droga que te conforte,
Que te devuelva el color,
Que te provoque esa apnea
Que buscas al respirar.
Y el corazón te chorrea
Como caldosa peonza,
Sangre que no ha de caber,
En esta apretada esponja.
Por más que te encuentre ajado,
Por más que tú te me escapes,
Yo te lo voy a decir.
Cáigate como aguacero,
Como mil lluvias nefandas,
Por las noches, esta noche,
Sin que tú te lo imagines,
Soy dueña de tus meadas,
Antes de que las termines.
No te ha examinado nadie,
No te han visto el amasijo,
Ni perseguido el dolor
De tu mortecina espina,
De tu médula de astilla,
No se saben tu escondrijo,
Para el cárdeno guisante
De mi cama sin fisuras,
De tu innombrable saeta.
Ni conocen aspirina,
Ni droga que te conforte,
Que te devuelva el color,
Que te provoque esa apnea
Que buscas al respirar.
Y el corazón te chorrea
Como caldosa peonza,
Sangre que no ha de caber,
En esta apretada esponja.
Por más que te encuentre ajado,
Por más que tú te me escapes,
Yo te lo voy a decir.
Cáigate como aguacero,
Como mil lluvias nefandas,
Por las noches, esta noche,
Sin que tú te lo imagines,
Soy dueña de tus meadas,
Antes de que las termines.
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lunes, 17 de mayo de 2010
Amor efable, inconfesable 4
No sabes de lo insurgente,
De mi falda adoleciente,
De mi nimbo arborescente,
Mi tranquilidad aparente,
Mi epidermis adherente,
Mi vocablo balbuciente,
De mi soledad consciente,
De mi dedo convergente,
No sabes de lo carente.
Ni mi alma concupiscente,
De mi olfato delincuente,
De mi baba corroyente,
Mi cerebelo demente,
Mi tubérculo evidente,
Mi córnea clarividente,
De mi apéndice creciente,
De mi asadura candente,
Ni mi sombra contundente.
No has computado lo ardiente,
De mi barriga doliente,
De mi dominio apetente,
Mi estómago complaciente,
Mi abdomen circunferente,
Mi tragadera exigente,
De mi bulbo consistente,
De mi raíz bienoliente,
No has computado lo ausente.
Y no te has puesto al corriente,
De que cada aparecida,
De que toda sucedida,
Te provoco un accidente,
Te transfiguro en cociente,
Te degusto lo elocuente,
De que toda acaecida,
De que cada arremetida,
Te devuelve a tu presente.
Ni de que eres inclemente,
Ni de que eres astringente,
Ni de que eres convincente
Ni que eres desobediente,
Ni que eres indiferente,
Ni que eres evanescente,
Ni de que eres ascendiente,
Ni de que eres atrayente,
Ni de que eres eminente,
Ni de que eres mi aliciente.
No te embriagas por completo,
Si no bebes mi aguardiente.
De mi falda adoleciente,
De mi nimbo arborescente,
Mi tranquilidad aparente,
Mi epidermis adherente,
Mi vocablo balbuciente,
De mi soledad consciente,
De mi dedo convergente,
No sabes de lo carente.
Ni mi alma concupiscente,
De mi olfato delincuente,
De mi baba corroyente,
Mi cerebelo demente,
Mi tubérculo evidente,
Mi córnea clarividente,
De mi apéndice creciente,
De mi asadura candente,
Ni mi sombra contundente.
No has computado lo ardiente,
De mi barriga doliente,
De mi dominio apetente,
Mi estómago complaciente,
Mi abdomen circunferente,
Mi tragadera exigente,
De mi bulbo consistente,
De mi raíz bienoliente,
No has computado lo ausente.
Y no te has puesto al corriente,
De que cada aparecida,
De que toda sucedida,
Te provoco un accidente,
Te transfiguro en cociente,
Te degusto lo elocuente,
De que toda acaecida,
De que cada arremetida,
Te devuelve a tu presente.
Ni de que eres inclemente,
Ni de que eres astringente,
Ni de que eres convincente
Ni que eres desobediente,
Ni que eres indiferente,
Ni que eres evanescente,
Ni de que eres ascendiente,
Ni de que eres atrayente,
Ni de que eres eminente,
Ni de que eres mi aliciente.
No te embriagas por completo,
Si no bebes mi aguardiente.
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jueves, 13 de mayo de 2010
Amor borracho III
Por suerte tu azoospermia,
Nos da tregua y golosina,
Después tu embriaguez congénita
Junto con tu hambre intestina,
Me lleva a la incontinencia,
Y no existe libertina,
Que se meta en controversia
Más que yo, luciferina,
Que abrace la decadencia
La noche, el alcohol, lupina,
Putesca soy, y epidérmica,
Como zorra hada madrina.
Nos da tregua y golosina,
Después tu embriaguez congénita
Junto con tu hambre intestina,
Me lleva a la incontinencia,
Y no existe libertina,
Que se meta en controversia
Más que yo, luciferina,
Que abrace la decadencia
La noche, el alcohol, lupina,
Putesca soy, y epidérmica,
Como zorra hada madrina.
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martes, 11 de mayo de 2010
Amor borracho II
Y hablo con efervescencia,
Plata, mi tráquea argentina,
Que farfulla aristotelias
Con brillantez coralina,
Y que sume toda arteria,
En baño de degollina,
Y que mi charla babélica,
Te la pone adamantina,
Y ya entonces, maquiavélica,
Yo te absorbo intrauterina,
Me lamento de bohemia,
Y quedo de lo más fina.
Plata, mi tráquea argentina,
Que farfulla aristotelias
Con brillantez coralina,
Y que sume toda arteria,
En baño de degollina,
Y que mi charla babélica,
Te la pone adamantina,
Y ya entonces, maquiavélica,
Yo te absorbo intrauterina,
Me lamento de bohemia,
Y quedo de lo más fina.
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viernes, 7 de mayo de 2010
Amor borracho I
Que es que yo cuando estoy ebria,
No es, mi amor, de trementina,
Que a mí lo de ser abstemia,
Me provoca una llantina,
De lágrimas afluencia,
Muchedumbre de toxina,
Y te quiero con amnesia:
No recuerdo medicina
Que me produzca analgesia
Con la intensidad asesina,
De este espíritu, apariencia,
De esta fuerza tan bovina.
No es, mi amor, de trementina,
Que a mí lo de ser abstemia,
Me provoca una llantina,
De lágrimas afluencia,
Muchedumbre de toxina,
Y te quiero con amnesia:
No recuerdo medicina
Que me produzca analgesia
Con la intensidad asesina,
De este espíritu, apariencia,
De esta fuerza tan bovina.
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lunes, 3 de mayo de 2010
A un amor ebrio de agua de los floreros
Juro que mañana renuncio, Vicio,
Te dejo con un palmo de narices,
Ya no hará más falta que me agudices
Sentido alguno, ya no me desquicio.
Ya nunca más me sacarás de quicio,
No me verás rondando meretrices,
Rescataré mi vida, ¡directrices!
Sin miedo de acabar en un hospicio.
¡Oh! Huérfano de ti saldré adelante,
Pues no eres más que espíritu, ajado,
Me das una resaca impresionante.
Me desmantelas y, anonadado,
Ya solo caigo, fulminado amante,
Ante este amor tajado amortajado.
Este es uno de los primeros sonetos que escribí. El tema me lo sugirió Aningunsitio, con su juego de palabras "Amor tajado, amortajado". Lo recupero aquí, con la nostalgia etílica del fin de semana.
Te dejo con un palmo de narices,
Ya no hará más falta que me agudices
Sentido alguno, ya no me desquicio.
Ya nunca más me sacarás de quicio,
No me verás rondando meretrices,
Rescataré mi vida, ¡directrices!
Sin miedo de acabar en un hospicio.
¡Oh! Huérfano de ti saldré adelante,
Pues no eres más que espíritu, ajado,
Me das una resaca impresionante.
Me desmantelas y, anonadado,
Ya solo caigo, fulminado amante,
Ante este amor tajado amortajado.
Este es uno de los primeros sonetos que escribí. El tema me lo sugirió Aningunsitio, con su juego de palabras "Amor tajado, amortajado". Lo recupero aquí, con la nostalgia etílica del fin de semana.
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