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martes, 13 de abril de 2010

Versos de la Mujer Barbuda IV: De cómo la mujer barbuda se une al circo que por allí pasaba (parte iv)

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

La acróbata despechada,
Me empezó a odiar encegada,
Aunque no supiera nada
La menda del incidente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Pues yo estaba encaprichada,
De mi hombretón porfiada,
Y esa malaventurada,
Me parecía insolente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Un día en mi gabinete,
Colocándome un arete,
Aquí y allá un brazalete,
Entró la puta insurgente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Se me agarró del pelacho,
La acompañaba un gabacho,
Me arrancaron el mostacho
Con risa malevolente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Me dejaron humillada,
A la fuerza doblegada,
De hinojos, rodilla hincada,
Los dos, hideputamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Herida, me dio un vahído,
Nadie oyera mi gemido,
Cuando me vio mi garrido,
Me encontraba malviviente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

León juró su venganza,
Prometió rajar la panza,
Llevar a cabo matanza
Del fornido, firmemente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Se batieron en combate,
Y aquel, mi amado gaznate,
Vertiera rojo tomate,
Alcanzado mortalmente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Fui entonces sojuzgada,
A la muerte condenada,
Fui por todos vulnerada,
Fui vejada nuevamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

De noche, entre las hogueras,
Entre dormidas agüeras,
Saltándome las barreras,
Escapé oportunamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

lunes, 12 de abril de 2010

Versos de la Mujer Barbuda IV: De cómo la mujer barbuda se une al circo que por allí pasaba (parte iii)

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Yo me encontraba en la gloria,
Con tamaña ansia amatoria,
Con la tranca inflamatoria
Del domador asistente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y con pocos atavíos,
En medio de desvaríos,
Me declarara amoríos,
Tan exacerbadamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Entre todo el griterío,
Me levantara, cabrío,
Y por la piedra, con brío,
Me pasara diariamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y me llevara en volandas,
Bajo flores de lavandas,
Me prometiera parrandas,
Muy acaloradamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y nos hicimos amantes,
Juntándonos con bacantes,
Siendo estas las causantes,
Del fervor inabstinente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Pero muy pronto la envidia,
Dibujó alguna perfidia,
En alguna moza nidia,
Que acechaba ferozmente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

León no se percataba,
De que Eleuteria la Brava,
Por sus amores penaba
Y a mí me miraba hiriente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Pues esa niña Eleuteria,
Venida de la miseria,
Huyendo de la difteria,
Llegó un día humildemente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Por lo visto el domador,
La acogiera seductor,
Y entre sus brazos, amor,
Juró improvisadamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y al acabarse el pastel,
De la carne de burdel
De esa tunanta tan cruel,
Desertara inapetente.

martes, 6 de abril de 2010

Versos de la Mujer Barbuda IV: De cómo la mujer barbuda se une al circo que por allí pasaba (parte ii)

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Así a la vida ambulante
Me acostumbrara acuciante,
Y todo el día anhelante
Celaba secretamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Pues no os he dicho verdad,
Porque mi animalidad,
Me quitaba dignidad,
Y así no era concurrente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Yo vivía escarmentada,
Con vergüenza y escaldada,
De semejantes aislada,
Para siempre penitente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y así un buen día de abril,
Como siempre, de aguas mil,
Cual tópico refranil,
Me dio por el aguardiente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

No caminaba derecha,
Pues la bruma y la despecha
Me llenaban la “cabecha”
Y me nublaban la mente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Allí estaba yo borracha,
Y con la mirada gacha,
Con una horrendosa facha
Con un posado doliente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Hasta que vino León
El domador de León,
Con su cría de león,
Con actitud confidente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y me arrebató la copa,
Y allí me arrancó la ropa
Me desempolvó la mopa,
Muy bravucónicamente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Ni a suspirar me dio tiempo,
Con arrebatado tempo,
Y me pillara a destiempo,
Su mandíbula batiente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Pues al abrirme los labios,
Olvidara mis agravios,
Con lametones resabios
Me lo comió vehemente.

martes, 30 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda IV: De cómo la mujer barbuda se une al circo que por allí pasaba (parte i)

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Transité cual alcoyana
Por los cerros de avellana,
Llegando hasta el barbacana
De alguna ciudad de oriente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Escuché la melodía,
Al claro romper del día,
De tamaña algarabía,
Junto al atávico puente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y divisé la tramoya,
Como una brillante joya,
Luz tras de una claraboya,
Que me nublara la mente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Payasos y domadores:
Alma de conquistadores,
Cultivando sus amores,
Pues son género atrayente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y me quedé hipnotizada,
Por el color fascinada,
Por todo maravillada
Con pasión adoleciente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y me maravillaría
Mil veces, ¡Ave María!
Pues accedí a la alegría
Aquella tarde de suerte.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Cuando me acerqué hasta ellos,
Subidos en sus camellos,
Me tocaron los cabellos
Con gracia y afablemente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Me subieron a caballo,
Contamos flores de mayo,
A mí me diese un desmayo:
Son los sueños aliciente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Cantaba yo tonadillas
Con voz de mil abubillas,
Y freía empanadillas
Con soltura bienhaciente.

Camina grandilocuente,
Circo de insólita gente.

Y aunque gastara lanillas,
Yo no tenía ladillas,
Y en todas sus alcobillas
Me metía muy ardiente.

viernes, 26 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda III: De cómo la mujer barbuda pasa días libidinosos en un burdel (parte iiii y última de esta parte)

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pero me pasaba pronto,
Tal como un berrinche tonto,
Cuando me daban el monto,
Muchachos a la leonina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Un buen día el intendente
Se presentó de repente,
Dijo que estaba caliente
Que le diese mi aspirina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Le insté a que guardara turno,
¡Le tocaba en el nocturno!
Se me puso taciturno,
Y me tachó de asesina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Qué bruto aquel concejal,
Se portó como animal,
Como un obseso sexual
Me trató cual campesina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y me armó tal altercado
Montó tal desaguisado,
Que su jeto amembrillado
Magullé de una azotina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

¡Cómo berreaba el bestia!
Sin ni pizca de modestia,
Resultaba una molestia
Para toda bailarina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

La madame compareciera
Con su traje de hechicera,
Y se apareció altanera
Para darme regañina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y al verlo tan malherido
Dando aullido tras aullido
Me espetó con un bufido
Que marchase a la cocina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Entonces hubo consejo,
Tras de un extenso bosquejo,
Amén del alguacilejo,
Me encerraron cual ovina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Así que en el putiferio
Me sentía en cautiverio,
Y tras de aquel vituperio,
Marché pronta, presto, asina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda III: De cómo la mujer barbuda pasa días libidinosos en un burdel (parte iii)

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me amaban así, tal cual,
Con un afecto abismal,
Viniendo a mi bacanal,
Sin voces de celestina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Así era que en el burdel,
Yo me dejaba la piel,
Por pocos besos de miel,
Me llamaban la divina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pues no existía cincel,
Que no esculpiera en dosel,
Ni esparciera besamel,
En mi pelvis danzarina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Collar de perlas blandía,
Dado con asimetría,
Y sin sufrir afonía,
Ni entrarme la escarlatina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pero a veces la tristeza,
Me hacía ver con certeza,
Que sólo con mi altiveza
No me hallaba yo benina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y a veces con extrañeza,
Me embargaba la flaqueza,
Deprimida con presteza,
Volvía a ser chiquitina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me acordaba de mi pena,
De mi casita serena,
De la torre de mi almena
Donde me sentí heroína.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pero entonces memoraba,
Aquella noche tan brava,
En que me abofeteaba,
Mi padre en aquella esquina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Para escapar de la hiel,
Me fugué de mi dintel,
Pues en casa del lebrel,
Ya me tenían inquina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Así contaba mi historia,
Ya sin ansia adulatoria,
A quien, sin escapatoria,
Me pillase una llantina.

lunes, 22 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda III: De cómo la mujer barbuda pasa días libidinosos en un burdel (parte ii)

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Las ropas arzobispales,
Se quitaban muy puntuales,
Con aspavientos joviales,
Sin miedo a la guillotina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y no era cosa de magia,
Ni tampoco antropofagia:
Cortaba su verborragia,
Con mi destreza ladina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Que yo estaba cultivada,
Para nada era apocada,
Leída, culta, letrada,
Me enojaba la pamplina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Por eso grandes poetas,
Se morían por mis tetas,
A todas las alcahuetas,
Perseguían por mi ruina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Sobornaban con monedas,
Para cruzar mis barredas,
Saltando entre las mohedas
A la vieja sibilina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pobres del amor ardiente,
De lujuria penitente,
Los poetas son la gente
Que más veces traga quina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pues son piratas ilusos,
Creen robarte los usos,
Más tú los pillas, obtusos,
Con pericia alejandrina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Si les derribas el verso,
Con un combate perverso,
Te entregarán su universo,
Si tiras la bambalina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Yo, buena interlocutora,
Y tenaz abogadora,
Muy poco censuradora,
Con mi verdad cristalina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y los conquistaba presto,
Los ponía bajo arresto,
Me respondían aquesto:
“Tú sí que no eres cretina”.

jueves, 18 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda III: De cómo la mujer barbuda pasa días libidinosos en un burdel (parte i)

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me convertí en una amante,
Llena del ansia apremiante,
Con abdomen acuciante,
Con abertura ambarina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Pronto mi tez aberrante,
Dejó de ser vergonzante,
Resultando exorbitante
Para toda picha fina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me reconcilié conmigo,
Me autoretiré el castigo,
Me autoexaminé el ombligo,
Para hacerme concubina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Y a todos los hice machos,
Hordas de grandes hombrachos,
Para mí sola, ¡penachos!
Mas con toda disciplina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me volví toda una experta,
En lo de andar entreabierta,
Guardando mi contrapuerta,
Con falsa seña mohína.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Parece que estoy de vuelta,
Y me recuerdo resuelta,
Entre los pollos muy suelta,
Con pechos de gelatina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Me deseaban con mis lanas,
Más que a las caucasianas,
Pues aunque eran más fulanas,
Yo dominaba la esquina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Atendía a generales,
Con caricias bilabiales,
Visitas arciprestales,
Recibía, clandestina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Revistas archiducales,
Con agasajos cordiales,
Daba a mis habituales
Con una potencia equina.

La pátina femenina,
La matriz adamantina.

Escrutinios diaconales,
Sufrían mis genitales,
Delicias epiteliales,
Si aguardaba escabechina.

martes, 16 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda II: De cómo la mujer barbuda cría barba y acaba por dejar la casa paterna en busca de nuevas correrías (parte iiii, última)

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

La paliza del patriarca,
Dio la vuelta a la comarca,
Un pulmón casi me encharca,
Venga a darme zurrapelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Así yo de casa huyera,
Quedando como fullera,
Así desapareciera,
Antes de volverlo lelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Vagué solita y errante,
Con la mirada expectante,
Un miedo escalofriante,
De encontrarme a un cabronzuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Pues yo aún era muchacha,
De cría tenía facha,
No era nada vivaracha,
Para andar por el subsuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Pronto me abastardarían,
Mi inocencia robarían,
Al fin catapultarían,
Mi candor de bizcochuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Huyendo de los bellacos,
Que me daban arrumacos,
Sin yo querer, ¡currutacos!
Nunca mordía el anzuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Entonces hallé cobijo,
Me encontraron escondrijo,
Y para mi regocijo,
Incluía pucheruelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

De la cuna al lupanar,
Me hallé por sino y azar,
Como abeja en colmenar,
Pero con celda de hielo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Con gusto quedé cautiva,
De un alma caritativa,
El ama bella y altiva,
Me celó como a un polluelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Y así abracé mancebía,
Al tiempo que allí aprendía
Artes de alcahuetería,
Para quehacer de señuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Versos de la Mujer Barbuda II: De cómo la mujer barbuda cría barba y acaba por dejar la casa paterna en busca de nuevas correrías (parte iii)

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Como ya era adolescente,
Y todavía abstinente,
En un cuerpo todo ardiente
Ya me molestaba el velo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

La mantilla me arrancara,
Descubriéndome la cara,
Entonces precipitara,
Mi pesadumbre hacia el suelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me liberé, redimida,
De mi angustia reprimida,
De mi desdicha adquirida,
De mi insólito canguelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me quité la rispidez,
Descubrí mi desnudez,
Femenina ingravidez,
Que provocó mi deshielo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Y en desbandada a la calle,
Salí para lucir talle,
Sin dejarme ni un detalle,
Rica como un caramelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Esa fuera mi aventura,
Para paliar mi angostura,
Requerí arrodilladura,
Ante un gracioso chicuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

No fue como imaginaba,
Como siempre, me fallaba,
Me sentí una gallipava,
Por culpa de ese ciruelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Es lo que suele ocurrir,
La fábula de faquir
Se convierte en escurrir
Repetido el manojuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Una vez precipitado,
El respiro acompasado
Aumenta autopropulsado,
Si te toca un jovenzuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Aquello aprendí, compadres,
Recorriendo piamadres,
A que nunca te desmadres
Por imberbe tunantuelo.

viernes, 26 de febrero de 2010

Versos de la Mujer Barbuda II: De cómo la mujer barbuda cría barba y acaba por dejar la casa paterna en busca de nuevas correrías (parte ii)

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Mis padres se murmuraban,
Sus voces reverberaban,
Siempre ante mí se callaban,
Me examinaban con celo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Viviendo en una tragedia,
¡Madre, la pena me asedia!
Montaba cada comedia…
Envuelta en el desconsuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Mas pronto llegó la calma,
La tranquilidad del alma,
Ninguna noche de empalma,
Ningún día de revuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Todas mis actividades,
Eran encontrar verdades,
Filosofía, deidades,
Configuraban mi anhelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Pues yo estuve recluida,
De pensamiento imbuida,
De ideologías curtida,
Regodeándome en mi duelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me sentí como una bestia,
Todo en mí ya era molestia,
Acuñé así la modestia,
Cultivando el cerebelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Era grotesca y greñuda,
Pelambresca y muy cejuda,
Pilosa, berbe y fachuda,
Más feúcha que un orzuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Como toda señorita,
Que adolece de chorlita,
Me quedaba en la camita,
Berreando sin consuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Pues la adolescencia es dura,
Yo quería sin premura,
Ir de monja de clausura,
¡Mi futuro casi muelo!

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Pero pronto vehemencias
Me urgieron por las querencias,
Me poseyeron demencias,
Por sentir a un pimpolluelo.

martes, 16 de febrero de 2010

Versos de la Mujer Barbuda II: De cómo la mujer barbuda cría barba y acaba por dejar la casa paterna en busca de nuevas correrías (parte i)

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Aunque nací muy pelona,
Con ataques de acetona,
Se disparara mi hormona,
Cuando aún era un buñuelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me brotaron, cual panocha,
Como cerdas de una brocha,
Sin parecer ni una pocha,
Mil vellos a contrapelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Yo triste lloriqueaba,
Como un gorrino chillaba,
Mi madre desesperaba,
De verme ese porcipelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me miraba en el espejo,
Por ver si ese barbiquejo,
Se me iba a volver añejo,
¡Y me corría un repelo!

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Desesperación, angustia,
Mi progenitora mustia,
Mi papá también se enmustia,
Su tristeza clama al cielo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me llevaron a doctores,
La cámara de los lores,
Vamos niña, no me llores,
Me tendían el pañuelo,

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me aquejaban mil dolores,
Me subían los colores,
Me fluían los humores,
Y eran causa de desvelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Los médicos no supieron,
Contar aquello que vieron,
Cien errores cometieron,
Tirando del escalpelo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Finalmente me dejaron,
Es que ni me depilaron,
La barbilla me taparon,
Para siempre con un velo.

Impúber y ya con pelo,
Rasurarme era mi anhelo.

Me sentí defenestrada,
Al dolor precipitada,
A la soledad entregada,
A no encontrar muchachuelo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Versos de la Mujer Barbuda: de cómo la Mujer Barbuda se presenta - Parte III y última

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

No creas que soy estrecha,
Pues quedado he satisfecha,
Aunque mi grupa maltrecha
Todo lo que ve degluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Aunque me llamen barbuda,
Mi pelaje es de tu ayuda,
Y en las noches, concienzuda,
Quien mejor te recauchuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Amantes que me pretendan,
Les pido que lo comprendan,
Me he de afeitar, no se ofendan,
Pues mi barba quiero chuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Pero les dejaré un hueco,
A los que quieran impreco,
Si no se me hacen el sueco,
En mi cueva diminuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Porque el que quiera quererme,
Nunca habrá de andar inerme,
Pues no sea que me amuerme,
Del poco que me tributa,

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Así sepan, vigorosos,
Solo los que no sean sosos,
Si se me acercan, briosos,
Les acogeré en mi ruta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Busco amantes libertinos,
Sin actitud de bovinos,
Conversaciones con tinos,
Para que hagamos minuta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Quiero amores de verano,
Siempre con encuentro sano,
Si alguno hay de pelo cano…
Ay, para mí computa.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Como he probado de todo,
De muy buen y sabio modo,
Mis amores acomodo,
Con la forma de canuta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Y fumando espero al hombre,
Que me consiga un renombre,
Y para que no me asombre,
Le escruto de forma astuta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Le aguardo tomando copas,
Suspirando, quemarropas,
Atisbo en los guardarropas,
Por ver si alguno se enluta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Así investigo mi suerte,
Pues uno ha de amarme a muerte,
Antes de quedarme inerte,
Y de ser contravoluta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Ha de llegar el varón,
Que me coja de un tirón,
Que me clave el aguijón,
Y me deje tuturuta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Pues yo he visto variedades,
Y algunas atrocidades,
No quiero brutalidades,
Ni una cosa langaruta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Yo quiero un muchacho terso,
Que me enseñe el universo,
Que me mire si converso,
Aunque a veces me discuta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Quiero un chico cristalino,
No hace falta que sea albino,
Pero que no sea cochino,
Que no soy mujer poluta.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

Hasta la fecha en mi vida,
He estado muy distraída,
Nunca desabastecida,
Y así es que se me reputa.

Me presento, resoluta
Yo soy la mujer hirsuta.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Versos de la Mujer Barbuda: de cómo la Mujer Barbuda se presenta - Parte II

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

No soy moza desabrida,
Nunca estoy boquifruncida,
Las que usan callicida
Ya envidian que no discuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Te recibo en mi vestíbulo,
No estarás en un prostíbulo,
Piensa que esto es el patíbulo,
Porque mi amor es cicuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Y una vez que lo degustes,
Volverás por más ajustes
Para clavarme tus fustes,
Sin admitir sustituta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Tanto es así, caballero,
Que me quitaré el liguero,
Si bajas de tu apeadero,
Te me entregaré, absoluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Sólo recibo en mi alcoba,
Al que sea un Casanova,
Si no me canta una trova,
No le entrego mi tenuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Amén de mi placidez,
Soy sensiblera cual pez,
Romántica y no soez,
Del afecto una recluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Los hombres aman mi borra,
Arrullarme cual cachorra,
Rozándome la pantorra,
Para que me repercuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Y yo lo noto de veras,
Entre las abrazaderas,
Apretando posaderas,
Estoicamente archibruta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Pues soy muy señoreada,
A la antigua estoy chapada,
Si me quieres desflorada,
Ofrecerme habrás, permuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Canjearemos los fluidos,
Tú me entregarás zumbidos,
Y una vez los dos mordidos,
Me convertiré en viruta.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Versos de la Mujer Barbuda: de cómo la Mujer Barbuda se presenta - Parte I

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Yo soy la de la gran barba,
No precisamente parva,
La que en tu testa se engarba,
Como una leve voluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

De humo no soy, no obstante,
Tengo un cutis de adamante,
Tupido vello brillante,
Una perilla impoluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Que soy fea, no lo creas,
Pues he curvas cicloideas,
Mis hormonas, tiroideas,
No me convierten en bruta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Son las lanas de mi faz
Las que gustan al rapaz,
Con un deseo voraz,
De acariciarme disfruta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Es mi tez papel de lija,
Pero en eso él no se fija,
Sino que se regocija,
En mi pasión disoluta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

A todos los enamoro,
Con mi falta de decoro,
Pues yo siempre presto aforo,
Para acceder a mi gruta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Así, les gusta mi bozo,
Siempre en medio del retozo,
Pues sólo ofrezco alborozo,
Pero no soy una puta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Soy niña de pelusilla,
De barbiespesa mejilla,
Cuando me abro la escotilla,
Es que te ofrezco mi fruta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Soy la matrona erizada,
De piel aterciopelada,
Y aunque no caripelada,
Soy suave, dulce y enjuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Acude a mi camarote,
Para palpar mi bigote,
Y te ganarás el lote,
De mis nalgas de percuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

No soy yo fémina arisca,
No tengo aires de odalisca,
Mas todo el que en mí se enrisca,
Sabe que ostento batuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Aunque soy mujer peluda,
Nunca me verás ceñuda,
Ya sabes que, ante la duda,
Tú siempre la que se embuta.

Me presento, resoluta,
Yo soy la mujer hirsuta.

Soy una hembra peliaguda,
Mas no soy chica sañuda,
Si me deseas desnuda,
Conmigo no habrás disputa.