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martes, 4 de enero de 2011

Esquinzadas: Nothing but the blood

La sangre de El Bardo de Avon.
Trilogía de sonetos ingleses y pedantes
deconstruidos y encadenados


A Rey Lear
Inicua, Cordelia, sin sangre, muerte
Tal como virginidad de feriante,
Welfare: hoy no abogara por tu suerte
Ileso ni el soplón angloparlante.

A Romeo y Julieta
Llana, con un beso muere Julieta,
Lo suyo son fluidos venenosos,
¡Hola!, trepa que me meo, mi esteta,
Al infierno nos vamos tan airosos.

A Tito Andrónico
Válgame aquesta tragedia lamentable
En que Tito Andrónico despedaza,
Beligerantemente y poco afable,
Lincha, destaja y fragmenta carnaza.

A Hamlet
¡Oh, ponzoñosa espada del danés!
¡Oh, cruel destino!, lorza en canapés,
Dinamarca se rinde toda al verte
Tormento final sin antioxidante…

A Macbeth
Híspidas brujas de sonrisa inerte,
Estás como un hervido bogavante:
Ya te han cercenado aprisa la jeta,
Salmorejo de tus miembros sabrosos,

A Coriolano
A hierro muere también cual brocheta,
¡Yerba mala!, le matan agraviosos,
Buen Coriolano pinchado en un sable,
Lo desmenuzan como si fuera una hogaza.

A Otelo
Otelo viene ahora, disculpable,
O al menos achacable a otra lenguaza,
Desdémona le gira del revés:
Wahabí que apuñala por estrés.

A Julio César
Ilícito asesino que deserte,
Le dice Julio César, cabildante,
¿Lo que me das es, Bruto Animal, muerte?
Horror, ¿tu quoque, alma de elefante?

A Antonio y Cleopatra
Antonio tenía fácil la bragueta,
¡Voto a Dios! ¡Qué amantes ambiciosos!
Es del César lo que quieres, la teta,
Babor, estribor, áspid, agoniosos.

A William Shakespeare
Lo que nos quiso enseñar, venerable,
O a lo que no supo poner coraza:
¿Os habéis lavado ¡blasfemable!
Donosos, en la sangre de melaza?

William, cordero del Eclesiastés,
Sardónico escritor de paripés.

lunes, 3 de enero de 2011

Esquinzadas: Mester de Tortillería – Tortilla Española

Con gran plétora de aceite de oliva dorada,
Fríase la papa, pulcramente y bien pelada,
Añádase cebolla, sin llanto desgajada,
Remuévase con tino, espumadera alzada,

Agárrense los huevos, sin que haya quebrantada,
Bátanseles sin duelo, en viscosa colada,
Incorpóresele tuberculosa tostada,
Y mézclese la masa, con tesón combinada.

¡Primeramente habráse con sal sazonada!
Los óvulos contado con precisión puntuada,
Calculada la proporción de la congregada,
Bien catado con cuchara y la boca apretada.

Póngase oro líquido, en la cantidad contada,
En sartén caliente, ojinegra y baldeada,
Arrójese caterva, como alud de nevada,
Aplástese despacio, moldeando la fritada,

Y cuézase muy lento, fuego de enamorada,
Avezado de vueltas, dele ídem sonada,
Y al regirar la torta, de costra torrada,
Déjese que se cuaje a la lumbre sosegada.

martes, 21 de diciembre de 2010

Esquinzadas: La Trilogía de Nueva Yonki

Antiséptico de la poetisa

Para concederte deseo tras deseo,
(Aunque todo te concedo a ti)
No has tenido que dibujarme demasiados contornos
Con la yema de tus dedos:
Ha sido suficiente con emborracharme.

Suficiente con darme de ese licor,
Que te brota directo de la boca,
Como sapos y culebras,
Cual brujística alcahueta,
Cual nodriza purulenta,
Como aguador bacteriano,
Me has llenado la asadura,
De un veneno de tunante.

Y me has descubierto el pecho,
Saltado la piel a tiras
Con el azote crüel
De esa botella (so drunk!)
Que guardas para escanciar
Los recodos destilados
De tu corazón de lija,
Con tu burbon de menganos,
Tu brebaje de fulanas,
Pócima de muladar.

Ya no me creo al dolor,
Cuando me mojas los labios,
Con esa tontuna esencia
Que me alquitrana las tripas,
Y que me anestesia el alma,
Y que me distrae la sangre
Like today there’s no tomorrow,
Y que me impide entintar,
Las plumas, transpiraciones,
En el sumidero etéreo
De mi entretela de perra.

***

High

Tú sabes cómo anegar los rincones más apátridos de mí,
Y sabes cómo hacer llegar el río al mar,
Y cómo hacer para que no llueva en las noches de verano,
Tienes ese secreto.
Eres mitológico y eterno,
Y te tengo miedo.
Porque sabes cosas que me erizan la piel,
Sabes cosas que hacen estremecer al mundo,
Eres un sabio indocto, que me trae de cabeza,
Me acelera el pulso,
Me merma,
Me tranquiliza,
Sabes cómo inundar de humo de voluta el pulmón más pequeño de mi pecho,
Atosigas y me aturdes,
Con esa nostalgia que me sé,
Del vientre de mi madre.
Placéntica, me embebo en tu mirada,
Y floto entre unos nenúfares raros,
Que están hechos de humo,
Y por ser humo desfallecen.

No sabes nada de todo lo que me guardo
Por no decirte que me enajenas,
Me enajenas,
Y sólo puedo entornar los ojos,
Y salirme de esta vorágine lentísima
Que me atasca el nublo,
Intentar salirme.

No eres ni la mitad de hombre que me pensaba,
Eres sólo humo, eres sólo una oscura columna
Que se eleva de lo que ya es cenizas.
Los vestigios de mi lengua,
Carne achicharrada que se quema
En todas las hogueras del mundo.
Pero te amo, porro, te amo.

***

Voy de setas

Jamás he podido penetrar la dura piel
De que está hecha tu carrocería,
Dragón inmenso,
Alado y boquinegro.
Tu dermis de diamante
Es una de las pocas cosas que mis ojos no pueden barrenar.

Porque mis ojos son como dos escarpias negras y protuberantes
Que taladran todo lo que ven,
Y te veo a ti,
Dragón descomunal y verde,
Y eres un aspersor de fuego ronco,
Que no alcanzo a trepanar con mi mirada.

Eres como una luna abrumadora y vasta,
Mis ojos no saben a qué atenerse
Cuando en el lodazal de tus cuencas amarillas
Intentan no anegarse, lagrimales,
En esa insípida sustancia que expectoras,
Y tratan de perforarte sin victoria.

Dragón gigante, regio y extremado,
Tu tez es demasiado persistente,
Si intento alguna vez calarte hondo,
Me encuentro al final dándome de bruces,
Como un torpe muñeco del destino,
Como parejas tuertas de ojos tristes.

***